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Pirámide de primer nivel
La tasa de homicidios en el país aumentó cerca de dos mil en relación con la del 2009. Organizaciones gubernamentales ofrecen información al respecto ya que no existen cifras oficiales desde hace siete años.

El recuento del año pasado en Venezuela resulta poco alentador. No solo fue, a la par con Haití, el único país latinoamericano cuya economía no prosperó; además contó con devaluación monetaria, crisis energética y también mantuvo su lugar entre los países más peligrosos e inseguros del mundo.
Es sabido que Caracas ocupa, desde el 2008, el primer lugar en el registro mundial de las capitales con mayor índice de muertes violentas. Las cifras del 2010 indican que durante ese año hubo aproximadamente 17600 homicidios en el país, quinientos de los cuales ocurrieron solamente en el mes de diciembre, dentro del área metropolitana.
La información que se conoce al respecto no es oficial ya que las autoridades dejaron de hacer públicas las cifras desde hace siete años. De hecho, en espacios como la morgue de Bello Monte los funcionarios tienen órdenes estrictas de no compartir la información.
Los datos sobre las muertes en Venezuela son presentados al ámbito público principalmente por organismos no gubernamentales como el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) y el Human Rights Watch (HRW).
Las cifras de homicidios en el 2010 superan las del año anterior por casi dos mil asesinatos. Según una información del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) que se filtró recientemente a la prensa, la tasa de homicidios es de 75 asesinatos por cada 100.000 habitantes.
Uno de los problemas centrales es la impunidad del crimen. Según el OVV los procedimientos judiciales favorecen la proliferación del delito, ya que el 85% de los detenidos no tiene carácter de condenado sino de procesado, esto genera que, sumado a la falta de infraestructura adecuada, una gran mayoría de los reos quede libre antes de realizar la investigación del crimen.
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